Por el peñista:
Juan Gualberto González Gómez
Un saludo tengan todos.
Hoy quiero prestarle mi espacio a alguien que estimo mucho, tanto por su voz como por su calidad interpretativa y el contenido de las letras de sus canciones. Es una persona cuya filosofía de la vida tiene que ver mucho con la mía propia, por lo cual, cada vez que aparece en pantalla, me siento a escucharlo y recibir su clase magistral, que es precisamente lo que acontece en cada ocasión que se le entrevista. En la última edición de MI BEISBOL, fue la figura invitada de Aurelio Prieto Alemán y su comparecencia fue una vez más motivo de reflexión, pues lo expresado por él se identifica muchísimo con los sentimientos de los aficionados y cubanos de a pie. No voy a reproducir en su totalidad toda la entrevista, sino que quiero hacer hincapié en la ultima parte, en la que se encuentra el meollo de las tesis planteadas desde esta tribuna acerca de cómo abordar el problema irresoluto en las relaciones con nuestros atletas (peloteros) que se encuentran en otras partes del mundo. Se dicen verdades y se cuestionan actitudes, que es hora ya de ser enmendadas, para bien del beisbol, de nuestros deportistas y de nuestro pueblo amante del deporte.
“Vamos a dejarnos de eufemismos: el atleta no se va por probarse en el mejor beisbol del mundo, sino que se va con la ilusión de firmar un contrato que le resuelva sus problemas económicos. Y eso va a ser muy difícil, honestamente, muy complicado – en un país como el nuestro, empobrecido económicamente- darle las mejores condiciones al atleta y que podamos igualar esas condiciones económicas….Habrá que buscar otros mecanismos, ser comprensivos con esa realidad; habrá que seguir batallando con ampliar otras Ligas, buscar un equilibrio, porque a veces lo que no te resuelven millones te lo puede resolver otra cantidad de dinero que te soluciona problemas además del cariño de tu pueblo…Pero ya no puedes sacar de la variable la parte económica, porque ella está jugando en ese tablero.”
“Entonces, habrá que ser más pícaros, más hábiles, a la hora de manejar estos fenómenos y de llegar más al corazón de la gente. Es complejo hacerle entender a un joven de 18 años, talentoso, a quien tanta gente le toca el violín de los millones, que su vida puede consagrarla a que sea inolvidable para generaciones venideras….Es difícil hacérselo entender, pero a lo mejor va y alguno lo puede entender. Cuando vea que hay generaciones que veneran a los Linares, a los Pachecos, a los Víctor Mesa, a los Kindelanes, a lo mejor va y lo pueden comprender. Es lo que creo y te digo que es un tema bien complejo. Y lo es en el deporte, pero es apenas una sombra de lo que puede pasar en otros sectores de la sociedad cubana donde hay especialistas de alta calificación, a los que el país ha preparado y que este sistema socialista que lo preparó no tiene economía para poderle retribuir como si fuera en otro sitio. Entonces, lo que pasa en el beisbol es apenas una biopsia de lo que pasa en la sociedad cubana contemporánea. Por eso el beisbol se parece a la vida (tema de una de las canciones del duo Buena Fé. Nota de JGGG), por eso sin él, no solo no podemos soñar, sino que no podemos tener siquiera pesadillas.”
“El problema es que yo veo gente que tiene una espada muy filosa para decir que el problema lo tiene Cuba, pero tiene sin embargo una escopetica de palo para ver que el Gobierno de los EEUU te tiene cogido por el cuello, y, además, quiere que te rías. ¡Pues no, papá, qué te pasa!…!Respétame!…Tienen que respetarnos. Si te la dejas, no sé como decirlo… (¿meter? Comentario de JGGG)…no sé como decirlo para la TV…si te la comes así con papas…después no te quejes cuando los problemas sean mayores. ¡Qué es eso! Respétame primero. Yo estoy de acuerdo con que nuestros atletas jueguen en los EEUU, donde sea, y que se ganen todo el dinero que puedan, ¡caramba!, y que todo esté bien. Pero, respétame.”
“Creo también que a los atletas que han emigrado nadie les ha exigido que hagan, aunque sea una pequeña fuercecita, por ayudar a que el futuro sea distinto. Nadie le ha exigido a ningún atleta que se ha ido; nadie ha circulado siquiera la idea de que, si tenemos tantos atletas del lado de allá, por qué no ponernos de acuerdo y comenzar a pensar ya que ellos también pueden hacer algo por cambiar esa realidad. ¿De verdad que están contentos con que esa realidad continúes así? ¿Con que se vayan y no puedan regresar, que no puedan jugar por su camiseta? ¿Que les impongan condiciones leoninas? ¿Qué no puedan compartir sus ganancias para retribuirlas en los campos de beisbol, en los que ellos se hicieron deportistas?….Nosotros hemos estado en países del área en los que atletas han hecho enormes donaciones para campos deportivos para el desarrollo de niños, porque ellos comenzaron ahí”.
También el INDER a veces se pone cerrero, en una posición de errónea dignidad y no se da cuenta de que tiene que abrir las puertas para que la gente participe como puede. Porque en esos pequeños espacios de participación se pueden crear los vínculos, y no dudo de existan atletas que hayan querido hacer donaciones y, entonces, en una falsa dignidad, han dicho »¡No!, no pueden hacerlo, nosotros preferimos jugar sin zapatos»…¡Pues, no! Permite que suceda, porque por ahí la gente comienza a sentir que puede ser útil, a sentir sentimientos de regocijo y de reconciliación con su país y su realidad. Hay que dejar de tirar la pelota para la cancha que no es, la del abusado. Porque la verdad es que nosotros somos los abusados, y además, debemos estar contentos con esa condición. Yo no estoy de acuerdo con eso: hay que tener una posición de dignidad, pero tampoco debemos ser ingenuos, porque el futuro ha de ser de mentes comprometidas, pero abiertas; de gente capaces de no tener miedo de tomar decisiones. Y mira: si te equivocas tratando de hacer el bien, y si ello te cuesta el puesto, al final yo creo que la gente te va a respetar. Y eso es lo importante: que la gente te respete.”
“Desde mi corazón, puedo decir que el beisbol es una maravilla, que es un gran deporte cuando se juega con calidad. Y sigo apostando por que la calidad no se nos vaya de los estadios. Sigo apostando y creyendo que el deporte es una poderosa herramienta de formación de las almas, de formación de valores, que contribuye a que la gente se quiera y se una. Y sigo apostando por eso y, por mi parte –humildemente-, desde la canción que es lo mejor sé hacer, pueden contar con nosotros para seguir apoyando el movimiento deportivo cubano, y sobre todo, al beisbol.”
Solo agregar, que ojalá esa entrevista y este post lleguen a los oídos receptivos y sepan analizar el contenido de esas sabias palabras, que reflejan el sentir de la inmensa mayoría de los aficionados al deporte, de nuestro pueblo en definitivas.